miércoles, 7 de agosto de 2013

NATURALMENTE ASI

NATURALMENTE ASI
Mario Angel Alonso

Hace tanto que no escribo.
Entre otra mierdas, me limita el puto bozal que acepté en el 94.
Puta mierda social que me lleva a hacer lo que no quiero.
Quiero escribir, me llamó la noche y acá estoy,
pero hay un pedazo de mi que tironea del costado,
preocupado quiere arrastrarme a la cama y el descanso.
Las leyes imborrables, impasibles de la sociedad me arrastran.
Voy a resistir, ¿Qué mas da?
En todo caso estoy acá tomando el vino y revelándome.
Revelarse, putear al sistema… por un momento sentirse libre.
¿Qué determina la alegría?¿que determina mi felicidad?
-Este instante de rebeldía-
Libertad, libertad, libertad.
Alegría.
En un rato volveré a hundirme
en la mierda de un empleo público,
veré mujeres y hombres pobres preocupados por su futuro.
¿Y los ricos?... los ricos nunca pagan… averigüen.
Justicia para pobres,
para quien roba un cerdo de la granja de otro pobre,
para comerlo, no para el comercio.
Justicia – justicia (¿mayúsculas – minúsculas?)
Es un bajón concurrir al laboratorio
donde carnean a los pobres,
mucho mas participar del degüello de esos pobres.
Los expedientes están llenos de pobres,
pobres vidas,
tristes vidas,
golpeadas vidas,
Sometidos a ese lugar por los poderosos,
los que no pagan,
ricas vidas,
alegres vidas,
compasivas vidas
humanas,
vidas humanas.
Vidas liberadas en ese lugar para ricos,
los que no pagan,
ricas vidas,
alegres vidas,
compasivas vidas,
ignorantes vidas simples
que matan.
Matan sin ver a los de abajo
que mueren sin notar a los de arriba.
En la calle larga,
una fila de pobres se encamina a votar,
votarán ricos que acaben con ellos.
¿Estarán podridos de vivir?
¿o derrotados?
Que triste derrota

que triste derrota.

LLUVIA

LLUVIA


Cae una catarata por encima del tejado,
justo a la izquierda del vaso de vino.
Como si estuviera mojándome el hombro golpea a mi lado.
Pega, apalea, golpea.
Incesante maltrata el piso, porfiándole al aguante del cemento.
El pavimento áspero aguanta indiferente,
sabe que algún día será agujero.
No son estrellas.
Me imagino la gotas golpeando el piso, rebotando
y subiendo milímetros que para ellas serán saltos infinitos.
Por detrás, justo encima de la cabeza, otros ruidos parecidos a clavos
intentan desesperadamente perforar el techo de chapas transparentes.
Yo pienso en otras cosas, en cuestiones que escribí un rato antes,
me resultan importantes.
Las gotas me distraen, no paran,
me dicen “ey…,  estamos acá”,
somos el espectáculo imperdible de esta noche
en este desierto de mierda.
También traemos la vida… mirá, miranos.
Salgo a la noche,
agosto está helado y el agua también.
Casi imperceptible, detrás de una nube,
justo encima de la corona del Cerro de la Virgen,
la luna clava dos cuernos en el occidente.
Llueve en Chos Malal,
es una bendición que adelanta un buen verano.
El río pasa furioso a mi lado,
empuja agua a raudales.
Ahora el cielo se detiene, vuelvo al calor
y el silencio.